
Este 4 de septiembre, el Valle de Colchagua se prepara para celebrar el Día Nacional del Vino con una programación que busca ir más allá de la tradicional degustación. Viñas, productores, emprendedores y la comunidad local serán parte de una jornada que pone en valor la identidad vitivinícola de uno de los principales destinos enoturísticos de Chile.
Cada 4 de septiembre, Chile celebra el Día Nacional del Vino, una fecha instaurada en 2015 para reconocer la tradición vitivinícola del país. La celebración tiene como antecedente una carta de 1545 en la que Pedro de Valdivia solicitaba a la Corona española el envío de “vides y vinos”. Más de cuatro siglos después, el vino continúa siendo parte fundamental de la identidad y del patrimonio nacional.
En el Valle de Colchagua, la conmemoración adquiere este año un carácter especialmente territorial. La agenda preparada para septiembre busca que el vino sea una puerta de entrada para descubrir también la gastronomía, los paisajes, la historia, el patrimonio y a las personas que dan vida a este reconocido valle vitivinícola.
La programación contempla actividades en distintas viñas del valle, con alternativas que combinan recorridos por viñedos y bodegas, degustaciones, gastronomía y patrimonio. Entre ellas destaca “Free Flow Wine” de Viña Ravanal, una propuesta que busca alejarse del formato tradicional del tour enológico. En lugar de una degustación estructurada de pocas copas, la experiencia apuesta por un ambiente más social y relajado, con vinos, tablas de quesos y frutos secos, música y el entorno del Grand Lounge of Wine, acompañado por una chimenea encendida.
La propuesta permitirá probar diferentes variedades de la viña, entre ellas Sauvignon Blanc, Rosé, Carmenère, Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot y Marselan. Este último representa una de las apuestas más recientes de Ravanal y es descrito por la viña como un vino frutal, consistente y redondo.
“Hoy el visitante no busca solo degustar vino; busca experiencias memorables e instancias sociales distintas”, señala Marisel Donoso, encargada de Turismo de Viña Ravanal. La propuesta apunta precisamente a transformar la degustación en una experiencia de encuentro y celebración.
Ravanal también mantendrá otras experiencias para quienes quieran conocer más de cerca la historia y el patrimonio de la viña. Entre ellas, se encuentran los recorridos por sus viñedos centenarios y la bodega, degustaciones de sus líneas Gran Reserva y Premium, además de “Arma tu Propio Vino”, actividad en la que los visitantes pueden mezclar, embotellar y etiquetar su propia creación. También forman parte de la programación los Encuentros Ravanal, que combinan desayuno campestre, recorrido por viñedos centenarios, visita a la bodega, degustación de vinos premium y un asado a la chilena.
La propuesta de Colchagua se amplía con otras experiencias. Viña Montes prepara en Fuegos de Apalta una gran mesa compartida a la luz de las velas, acompañada de cosechas exclusivas y algunos de sus platos emblemáticos. Por su parte, Viña Santa Cruz tendrá entrada liberada a su Museo del Vino, donde los visitantes podrán conocer la historia del vino en el mundo, Chile y particularmente Colchagua. A estas alternativas se suman los tours, degustaciones y propuestas gastronómicas de Alchemy Wines, configurando una agenda diversa que reúne a viñas de distintos tamaños y productores locales.
Una celebración que busca fortalecer la identidad de Colchagua
Para María Ignacia Eyzaguirre, presidenta de la Asociación de Viñas de Colchagua, el Día Nacional del Vino representa mucho más que una celebración en torno a una bebida. Es también una oportunidad para poner en valor la identidad vitivinícola y cultural del valle y visibilizar el trabajo de viñateros, agricultores, artesanos, cocineros y trabajadores. “Más que una celebración en torno a una bebida, representa una oportunidad para poner en valor la identidad vitivinícola y cultural de Colchagua”, plantea Eyzaguirre.
Esta visión explica la diversidad de la agenda. Vino, gastronomía, música, artesanía, patrimonio y actividades al aire libre se integran para acercar el mundo vitivinícola a públicos que quizás todavía no han tenido contacto con el enoturismo. El objetivo también es extender la temporada turística. De acuerdo con Viñas de Colchagua, las actividades programadas durante septiembre generan nuevas razones para visitar el valle y comenzar a vivir la temporada de primavera, más allá de la tradicional época de vendimia.
El vino como puerta de entrada a un territorio
La celebración del 4 de septiembre refleja una transformación del turismo del vino: la copa deja de ser el destino final y se convierte en el punto de partida para conocer un territorio. En Colchagua, esa mirada se traduce en experiencias que permiten recorrer viñedos, conocer bodegas, descubrir la gastronomía local, acercarse a la historia y compartir con quienes mantienen viva una tradición que forma parte de la identidad del valle.
Para Marisel Donoso, encargada de Turismo de Viña Ravanal, “gran parte del turista de vino no busca solo probar un producto, sino vivir un momento memorable”. Esa nueva forma de acercarse al enoturismo es precisamente la que inspira las actividades preparadas para esta fecha.
Quienes lleguen a Colchagua durante esta celebración podrán descubrir un territorio donde los grandes vinos se complementan con paisajes, gastronomía, historia, patrimonio y cultura, en una experiencia que permite conocer de manera más integral la identidad del valle.
Así, este 4 de septiembre, el Valle de Colchagua no solo levantará las copas para celebrar el vino chileno. También abrirá sus puertas para mostrar todo aquello que existe detrás de ellas: la tierra, las personas, las tradiciones y una identidad que convierte al valle en uno de los grandes protagonistas del enoturismo nacional.











































