Tecnología, tendencias y nuevas experiencias marcarán una feria que no solo convoca a la industria, sino que también abre pistas sobre cómo cambiará la forma en que disfrutamos el vino.
Hay lugares donde el vino no es solo un producto, sino parte del paisaje, de la cultura y de la forma de vivir. Mendoza es uno de ellos. Y cada cierto tiempo, ese ecosistema se convierte en un punto de encuentro donde se cruzan quienes producen, quienes innovan y quienes, finalmente, disfrutan una copa.
Entre el 12 y el 14 de mayo, la ciudad argentina volverá a concentrar esa energía con una nueva edición de Sitevinitech 2026, una feria que, aunque pensada para la industria, termina impactando directamente en la experiencia del consumidor. Porque lo que ocurre ahí, tarde o temprano, llega a la mesa, a la carta de un restaurante o a la visita a una viña.
En un contexto donde el consumo de vino enfrenta cambios a nivel global, el foco ya no está solo en producir más, sino en hacerlo mejor. Mejor en términos de calidad, de eficiencia y también de relato. En ese escenario, encuentros como este permiten entender hacia dónde se mueve la industria y qué tendencias comenzarán a marcar la pauta en los próximos años.
Del viñedo a la experiencia: cómo evoluciona el vino
Uno de los ejes del evento será la incorporación de tecnología en los procesos productivos. Desde herramientas de análisis agrícola hasta el uso de drones en los viñedos, la idea es optimizar cada etapa, desde la uva hasta la botella. Pero más allá de lo técnico, el impacto también se siente en el resultado final: vinos más consistentes, procesos más sostenibles y propuestas que buscan conectar de forma más directa con quienes los consumen.
También habrá espacio para algo que hoy resulta clave: la experiencia. El vino ya no se entiende solo desde la cata, sino desde el entorno que lo rodea. Enoturismo, diseño, hospitalidad y gastronomía aparecen como piezas fundamentales en una industria que ha entendido que el valor no está únicamente en el producto, sino en cómo se vive.
Para Chile, la cercanía con Mendoza no es solo geográfica. Existe una relación histórica entre ambos territorios, marcada por similitudes en su producción y por un intercambio constante de conocimiento. En ese sentido, la feria se presenta como una oportunidad concreta para observar, aprender y también proyectar lo que viene para el vino en este lado de la cordillera.
Y aunque Sitevinitech no es un evento abierto al consumo masivo, sí funciona como una vitrina adelantada. Lo que se conversa ahí, lo que se prueba y lo que se desarrolla, termina influyendo en lo que veremos en las cartas de vino, en las visitas a viñas y en la forma en que elegimos una botella.
Porque, al final, el vino sigue siendo eso: una experiencia que empieza mucho antes de abrir la botella. Y encuentros como este ayudan a entender por qué cada vez esa experiencia es más diversa, más cuidada y, sobre todo, más interesante.










































