
Te dejas llevar, respiras hondo y algo pasa: la coctelería deja de ser una lista de tragos y se vuelve historia. Así se vive “Estación Encantada”, la nueva propuesta del Jardín Botánico de Courtyard Santiago Las Condes, donde cada cóctel toma prestados aromas del huerto urbano del hotel para contar su propia escena.
El proyecto nació en 2023 con una idea sencilla y potente: reunir creatividad, sustentabilidad y gastronomía en un mismo lugar. En el piso 7, un huerto orgánico en altura convive con una estación de hierbas para infusiones y con una barra que trabaja con producto fresco a diario. Más de 30 variedades entre hojas, flores y vegetales viajan directo del jardín al vaso o al plato. Se nota en nariz, se agradece en boca.
“Estación Encantada” es la segunda carta conceptual del Jardín Botánico y llega más amplia, más curiosa y más técnica, sin perder su esencia natural. Los bartenders juegan con infusiones, maceraciones y espumas ligeras, pero lo importante sucede al probar: hay equilibrio, hay textura y hay recuerdos que se activan de inmediato, como cuando una cáscara recién cortada perfuma la cocina.
Entre los imprescindibles, Rocío combina limoncello, elderflower, manzanilla y espumante para un inicio cítrico y floral, limpio y persistente. Clorofila es un guiño directo a la huerta: gin infusionado con piña, melón, menta, albahaca y cedrón que despliega un perfil verde, crujiente y muy fresco. Raíz baja un cambio y propone profundidad: Baileys, whisky, cardamomo y espresso para un cierre especiado que abriga.

Si buscas chispa, Zeste hace honor a su nombre: tequila, pomelo, syrup de zeste y una espuma sutil que regala ese estallido seco y ácido de la cáscara recién rallada. Y para los que disfrutan los matices, Umbral cruza lo claro y lo oscuro con naranja sanguina, vermut rosso, piña y limón: cítrico, complejo y con un final que invita a volver.
Detrás de la barra hay un equipo que entiende que la sustentabilidad no se declama, se practica: cosechas controladas, aprovechamiento integral de ingredientes y una cocina que conversa con el bar para reducir desperdicios y sumar sabor. Todo se siente integrado, desde el primer aroma de menta hasta el último sorbo de un vermut bien frío.
La carta llega, además, en un año especial para el hotel: una década de operación en Chile marcada por hospitalidad cálida y una apuesta sostenida por innovar sin perder cercanía. Aquí la técnica suma, pero es la experiencia la que manda: sentarse, mirar el jardín, probar y dejar que cada copa haga su trabajo.
“Estación Encantada” ya está disponible en The Bistro de Courtyard Santiago Las Condes, abierto a huéspedes y a público general. Ideal para un aperitivo entre semana, para una noche larga de conversación o para cerrar el día con un cóctel que cuente algo más que una receta. Porque acá la coctelería no solo se bebe: se recuerda.











































